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Escrito por Administrator   
Sábado, 24 de Mayo de 2008 21:49

A través de la historia de la humanidad, se han descubierto numerosos
hechos trascendentales que, con frecuencia, han estado precedidos
por pequeños detalles y que han pasado desapercibidos: nunca
se les dio la menor importancia. Pero siempre en todas las épocas de la
vida, surgen personas poseídas de una cualidad imprescindible para la
investigación: se trata de practicar con la máxima atención y paciencia el
poder de la observación. A esta importante cualidad le sigue un segundo
proceso: la teoría, es decir, el estudio meticuloso, estricto y profundo de
los hechos observados. Y finalmente, la fase final: lo imprescindible y
exigible. Nos referimos, como es lógico, a las pruebas. Sigamos.
Perseverar y fortalecer la observación es propio del que está poseído
de querer aprender y profundizar hasta intentar alcanzar el objetivo
que el investigador científico pensó inicialmente. “No se puede observar
sin pensar; es tan peligroso como pensar sin observar” (Ramón y Cajal).
Nuestras observaciones siempre han constituido una fuerte base, que
nos ha introducido a plantear una hipótesis.
La hipótesis es el primer balbuceo de la razón en medio de las
tinieblas de lo desconocido. La teoría y el dato objetivo están ligados
por estrecha relación etiológica, como aquí pretendemos demostrar.
Sin la teoría, es imposible labrar honda brecha en el duro bloque de
lo real. Ninguna hipótesis puede plantearse sin el paso previo de la
observación.
A fuerza de tiempo y atención, hemos podido percibir un rayo de
luz en las tinieblas del más abstruso problema. No se debe cejar en el
empeño cuando se tiene fe en lo que se piensa y presiente el investigador.
No basta con examinar, hay que contemplar. Hemos asumido con
emoción, con alegría y total entrega, los fenómenos observados. “Hagá

moslos nuestros, tanto por el corazón, como por la inteligencia. Sólo así
nos entregarán el secreto” (Ramón y Cajal).
En este estudio, hemos procurado plantear una metódica ampliación
del campo de lo observado. No hemos dado el siguiente paso sin
antes estar convencidos de que el anterior es una realidad. Y así, sucesivamente,
hasta el último eslabón de la cadena investigadora.
Con este simple y a la vez complicado sistema de investigación,
procedemos a efectuar un breve estudio clínico sobre el por qué aparece
raramente el cáncer en el corazón, arterias, venas, diafragma, yeyuno e
íleon y polo proximal del intestino grueso (ciego).
Intentaremos convencer.

Resumen
Actualmente existen en el mundo no pocos científicos que están dedicados
a la investigación sobre el verdadero origen de todo tipo de
cáncer, siendo el sistema nervioso la base esencial de sus estudios.
Nuestras investigaciones se iniciaron en el año 1966 y, hasta hoy,
hemos publicado doce libros sobre hiperqueratosis, papilomas y, principalmente,
sobre el cáncer. Consideramos que la patología del sistema
nervioso influye decisivamente en la formación de estos tres procesos
electroquímicos.
En este estudio científico podrá comprobarse que hemos empleado
la lógica, entre otros requisitos. Creemos que la lógica es el juez y el
árbitro de todas las investigaciones particulares realizadas para levantar
el edificio de los conocimientos científicos. Desde que iniciamos nuestra
investigación, llevamos por bandera la lógica. Esta debe analizar y averiguar
los razonamientos que se utilizan en el ámbito de la ciencia. En la
Tabla PeGFer aplicamos la lógica en las observaciones y lo confirmamos
con pruebas.
No cabe la menor duda de que cada hallazgo sigue una lógica propia,
y, por consiguiente, la validez del hallazgo no es determinada por el método,
sino por la verificación experimental de su validez. Así pues, debemos
considerar a la lógica, y también a la razón, coincidentes con la ciencia; a
estos preceptos se ajusta nuestra investigación.
En la investigación del cáncer hemos puesto mucha dosis de paciencia;
y a la paciencia hemos añadido toda la reflexión que nos ha sido
posible. Nuestra investigación es muy personal. En nosotros existe un
“yo” en el que esbozamos esquemas mentales innatos que necesariamente
conducen a interpretar los datos de una forma determinada.

En este estudio, repetimos, podrá observarse claramente que hemos
empleado en todo momento la lógica. Esta no construye hipótesis,
sino que averigua su consistencia; no inventa, sino que juzga; así pues, consideramos
que la lógica es la ciencia de la ciencia misma.
Y esta investigación la desarrollamos aportando una serie de conceptos
que, uno por uno, desde el primer eslabón hasta el último, tienen
entre sí una clara y definida conexión. El primer eslabón de la cadena de
investigación que esbozamos, lo constituye una serie de observaciones
en clínica. De las observaciones hemos aportado una hipótesis, que nos
facilita el segundo eslabón. Y este nos conduce a la explicación de los hechos
observados y a la consecución de las pruebas necesarias, que en este
estudio científico exponemos.
En este resumen preconizamos a la corriente eléctrica de nuestro
propio organismo como factor esencial para la formación tumoral. Si la
electricidad es el mayor excitante celular, es lógico que la neoplasia aparezca
desde que se nace hasta el fin de nuestra existencia. Y este fenómeno,
precisamente, es lo que sucede. Consideramos pues a nuestra electricidad
como la principal responsable de la formación de todo tipo de cáncer.
(Véase “Potenciales eléctricos del músculo intestinal”, pág 29)
En este trabajo tratamos de esbozar unos conceptos para que nos
proporcionen la suficiente luz, y ver con claridad la realidad de los hechos
observados. En esencia, y para definirnos mejor, presentamos este
hecho, esta realidad: “con la presencia de nuestra electricidad se puede producir
el cáncer; con la ausencia de la electricidad, es muy difícil la formación
tumoral”. Aquí tratamos de demostrarlo, aportando pruebas suficientes
para darle veracidad a nuestras observaciones efectuadas en la Clínica, y
también a la hipótesis que planteamos.
Y finalizamos este resumen invitando al lector a que haga una detenida
lectura de la “Sección no específica”, que ofrecemos al final del texto.
Sinceramente, lo consideramos preceptivo.
Gracias, muchas gracias, por haber soportado pacientemente nuestras
irrefrenables inquietudes.

Actualizado ( Sábado, 24 de Mayo de 2008 22:11 )